
La actitud es muy importante
Mantener una actitud positiva no es fácil. Pasar por momentos de incerteza y de desesperanza, es normal y el hecho de reconocerlos, forman parte de una adaptación positiva a la enfermedad.
Una persona con esta actitud tiende a participar activamente en los tratamientos, aceptando que no es un itinerario lineal sino que hay altos y bajos. Es habitual que se presenten sentimientos de ansiedad, tristeza o rabia, pero los afrontan utilizando estrategias para poder controlarlos.
Muchas personas piensan que se ha de ser positivo todo el tiempo, sienten que si no muestran un espíritu de lucha la enfermedad puede superarles. Por lo tanto pueden sentirse culpables o angustiados cuando tienen pensamientos negativos o están angustiados. Recuerde que los sentimientos que se originan a partir de la enfermedad son muy complejos y cambiantes.
Nadie puede ser positivo todo el tiempo. Es natural sentirse desorientado o angustiado si las cosas no salen como las esperábamos. Reconocer que estos momentos estarán presentes, aceptarlos y superarlos forman parte de actitudes positivas de adaptación a la enfermedad.
Tener una actitud positiva puede significar cosas diferentes para muchas personas, entre ellas mencionamos:
Llevar un diario personal
Esta técnica puede resultar de utilidad para expresar los propios sentimientos con total libertad, sobretodo si prefiere evitar hablar de ciertos temas con los familiares y amigos.
De este modo puede escribir todo lo que le preocupa, los miedos que tiene, sus angustias, etc. Resulta positivo describir las situaciones relacionadas a los tratamientos que pueden releerse en un futuro de modo que cuando se sienta decaído le dará fuerzas repasar los obstáculos que ya ha superado.
Un diario puede ser un buen compañero de viaje. No es necesario que se siente a escribir todos los días, sino que ha de transformarse en un momento de placer, de intimidad y de distensión.
Retomar o realizar alguna actividad que nos produzca placer
Si ha estado postergando la realización de alguna actividad que le hacia ilusión, aunque le pueda parecer extraño este pude resultar un buen momento para empezar. Así, podrá sentirse estimulado y con el control de la situación. Si se trata de alguna actividad manual puede ayudarle a relajarse y a recuperar sentimientos de independencia, desarrollar la creatividad y, por un momento, dejar de centrar su situación actual en la enfermedad.
Evitar quedarse en la habitación
Durante los tratamientos podrá disponer de mucho tiempo para Ud. Intente utilizarlo de modo positivo. Mientras se encuentre bien físicamente, evite la habitación o el estar horas sentado delante del televisor, ya que puede generar ansiedad, angustia y sentimientos depresivos.
Puede hacer finalmente una lista de las cosas que le gustaría hacer y planificarse, según el estado general de cada día. Si le da placer que le acompañen puede invitar a un amigo. Si prefiere estar solo puede ser también una oportunidad para conocer nuevas personas.
El apoyo de los familiares y amigos
Los familiares y amigos pueden dar apoyo y ayuda a la persona afectada de diferentes maneras. Algunos, por su personalidad son mas propensos a escuchar y acompañar al enfermo, mientras que otros prefieren que se les asignen tareas concretas para sentir que están colaborando (planchar, hacer la comida, llevar los niños a la escuela, hacer la compra, etc.). No pretenda que su vida sigue igual. Reciba la ayuda que puedan ofrecerle y reparta tareas, se sentirá más aliviado y podrá centrarse más en el tratamiento o estar mas a disposición de la persona afectada.
Evite estar con personas que no le resultan de apoyo y que muestran una actitud negativa, ahora es el momento de ponerse primero en la lista y preferir las personas cuya compañía le hace sentir mejor.
No espere que los demás adivinen qué es lo que necesita… hágalo presente con claridad, será mas fácil para todos.
Los cambios en el ritmo familiar afectarán a todos y todos reaccionarán en un modo diferente. Dé tiempo a los demás y permítase el tiempo el tiempo necesario para adaptarse a las situaciones nuevas.
El testimonio de quienes han vivido la enfermedad
Poder dialogar con alguien que ha pasado por la misma experiencia que estamos transitando nosotros nos ayuda a “normalizar” la situación. No es necesario explicar ciertas cosas y nos sentimos comprendidos con la mirada y los gestos. Además se pueden abordar temas que, por no preocupar a los seres queridos, se suelen evitar. Las estrategias que otros afectados han utilizado en momentos difíciles pueden orientarnos para salir de momentos de desesperanza o soledad. En este sentido, las asociaciones de pacientes cuentan con voluntarios que además de ofrecer el propio testimonio pueden colaborar con el afectado o su familia en cuestiones concretas.
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