Comunicar la noticia a los demás

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Porqué comunicar la noticia

El silencio, nuestro primer enemigo

Como habrá podido constatar en otras ocasiones, los niños suelen intuir cuándo algo no va bien. Además, con mucha frecuencia suelen saber más de lo que pensamos, ya que obtienen información de conversaciones que creemos tener cuando nadie escucha. Por lo tanto, esta situación no es distinta a las demás, y es probable que los niños ya intuyan que la tensión y la tristeza que se puede sentir en el ambiente, sean señales que anticipan una mala noticia.

Una razón

La importancia de dar una explicación a los niños se hace en primer lugar por ellos. Es frecuente que los niños cuando no saben qué es lo que sucede, imaginen causas mucho peores de las que son en realidad.

La culpa

Otros niños piensan ser la causa de las situaciones de tensión en la familia y pueden asumir la culpa de lo que sucede pensando que pueden ser motivadas por el propio comportamiento o estar relacionadas con el rendimiento escolar.

La soledad

Privar de una explicación a los niños significa dejarles en la soledad y en la incertidumbre de la propia fantasía. El silencio y el miedo sólo harán que se sientan peor y no les podremos ayudar si la situación empeora, o si se encuentran en dificultades y necesitan ayuda.

El diálogo y la expresión de los sentimientos

Expresar nuestras emociones con sinceridad posibilita a los demás que también lo hagan, favoreciendo el diálogo y el intercambio de sensaciones acerca de la situación.

Cómo hacerlo

  • El momento:
    Elija un momento adecuado, donde el niño esté tranquilo y dispuesto a escucharle. Es importante que se sienta preparado para hacerlo y tenga claro qué es lo que va a decir. Evite interrupciones (apague la TV o radio y si es necesario, descuelgue el teléfono).
  • La información
    • Intente ser claro y breve. Dé información esencial y en pequeñas dosis.
    • Explique con simplicidad y llame a las cosas por su nombre. No olvide que en la escuela, el niño puede conocer otros casos de familiares de compañeros que han enfermado y debe estar preparado para responder a preguntas difíciles o diferenciar información equivocada.
    • Clarifique algunas ideas falsas sobre el cáncer y asegúrele que no es una enfermedad contagiosa y que no ha sido culpa de nadie que haya enfermado.
    • Anticipe al niño que debido a las medicinas que forman parte de su tratamiento es probable que se muestre cansado, que en alguna ocasión le vea vomitar o que pueda perder cabello por un tiempo y que volverá a crecer una vez que los tratamientos hayan finalizado. Asegúreles que es por un tiempo y que es normal que suceda.
    • Si cree que se producirán cambios en las actividades cotidianas de la familia, anticipe alguna. Por ejemplo si no podrá ocuparse de hacer la comida o la compra, o de acompañar el niño a la escuela o a natación; pero asegúrele que otra persona se ocupará de ello, hasta que Ud se encuentre mejor.
    • Permita al niño hacer preguntas y expresar lo que le preocupa, sus miedos, sus sentimientos.
    • Es mejor que esté acompañado por otro familiar, que no sólo le dará apoyo a Ud., sino que será otro referente con quien el niño podrá expresar preocupaciones y hacer preguntas, en el caso que no se animea hacerlo con el propio enfermo.
  • Cada niño, una reacción diferente:
    Es probable que después de su conversación no realicen ninguna pregunta por un largo tiempo. Trate de comprobar lo que han entendido, para evitar confusiones y mensajes erróneos.

    Para otros niños las preguntas sirven para constatar y confirmar que lo que les han contado es cierto; por lo que repiten las mismas preguntas a distintos miembros de la familia.
  • La escuela y el entorno:
    Es importante informar a quienes están en contacto con el niño acerca de la situación, de este modo podrán percibir si se encuentra en dificultades y ofrecerle apoyo y orientación.

    Los maestros son los principales aliados y quienes podrán mantenerle informado acerca del modo en que el niño se está adaptando a los cambios y acerca de su evolución en el tiempo. Puede avisar también a algún vecino de confianza por, si en caso de emergencia, tuviera que necesitar su ayuda.

Recuerde que puede solicitar ayuda a los profesionales que le atienden. Solicite una visita con el psico-oncólogo, que podrá darle asesoramiento y apoyo en relación al modo de comunicar con los demás acerca de la enfermedad, además de consejos específicos en relación a los niños y jóvenes, según las distintas edades.