¿Por qué nos tenía que pasar esto?
De un día para el otro y con muchas prisas la vida cambia. Es posible que te hayas preguntado mil veces ¿por qué nos tenía que pasar esto? Por qué a ti, qué es lo que has hecho mal para que te pase algo así. Por qué tienes que ver a tu familia triste y tu vida toda patas arriba.
Es normal que sientas rabia, angustia y te sientas desorientado. La situación es complicada y todo va muy deprisa… menos la recuperación que, en ocasiones, se hace muy pesada. Los tratamientos son largos y es necesaria tu cooperación para que el equipo médico pueda hacer bien su trabajo, por ello es importante que sepas que puedes pasar por períodos positivos y otros, especialmente cuando no te encuentres bien físicamente, de tristeza y desaliento. Tus familiares, amigos y el personal que te atiende te ayudarán a superarlo.
La rabia
¡Uf, qué rabia! En este caso, seguramente no te has enfadado con alguien sino con la enfermedad. Este sentimiento es normal entre quienes están afectados por la enfermedad. Seguramente lo verás también en tus padres, que harían cualquier cosa por evitar que te enfermaras. Es bueno saber que los tratamientos que debes seguir también pueden afectar tu estado de humor… por lo tanto, lo importante es conocerse bien y comunicar a los demás cuando te encuentras enfadado, aunque a veces, no sepas muy bien porqué. Hablar con alguien de tu confianza, tus padres, abuelos, un amigo o una persona del centro sanitario hará que te sientas mejor.
Otra cosa que puedes hacer es iniciar un juego nuevo o una actividad manual. Verás como poco a poco tu mente se distrae y la rabia se va. O puedes cantar o incluso gritar si te ayuda a sentirte mejor.
La tristeza
Como se menciona anteriormente es normal que, con un tratamiento tan largo, tantos días en el hospital y el estar alejado de tus amigos te produzcan tristeza. Recuerda que cuando te encuentras débil es más habitual sentirse triste y aburrido. Por ello es interesante que mantengas el contacto con tus amigos y compañeros, a través del teléfono o a través del correo electrónico. Algunos niños prefieren escribir una especie de diario y así poder comunicar lo que sienten y lo que piensan y ésto les ayuda a sentirse mejor. Otras formas de combatir la tristeza son escuchar música, bailar o hacer algo que te guste.
Si la tristeza es cada vez mayor y no se va, en los centros de salud, existen, además, profesionales que se especializan en ayudar a las personas que pasan por momentos difíciles como puede ser el tuyo. Puedes pedir hablar con un psicólogo. Te ayudará a que te sientas mejor. También puede ser útil para tus padres, no debes asustarte si deciden consultar con él, les orientará acerca del mejor modo de afrontar la situación y de poder ayudarte.
La culpa
A nadie le gusta estar enfermo. Esta es una enfermedad importante pero no ha ocurrido por culpa tuya, ni tampoco de tus padres. Es normal que sientas tristeza y nostalgia por la vida de antes, el poder jugar con amigos y compañeros y la posibilidad de ir a la escuela. ¿Cuántas veces habrás pensado en lo aburrido que era ir a la escuela? En cambio, ahora valoras la importancia de poder seguir con tu vida de todos los días. No sólo tu vida ha cambiado, sino que es normal que esta enfermedad y el tiempo que debes estar ingresado afecten además la organización de tu familia, la de tus padres y hasta la de tus hermanos. Estas situaciones pasan y las cosas van volviendo poco a poco a la normalidad.
La soledad
Aunque al principio te parezca que “esta mala racha” te ha tocado sólo a ti, con el tiempo y los ingresos hospitalarios tendrás oportunidad de conocer a niños y niñas que, como tú, tienen que realizar estos tratamientos. Es importante mantenerse en contacto con los amigos y familiares, ellos podrán darte apoyo en los momentos en que te sientas más desanimado. Puedes mantener la comunicación por teléfono, pero si te parece que es más fácil por correo electrónico, escribir te ayudará a expresar lo que sientes. Además, muchas de las personas del hospital están allí para ayudarte y ofrecerte apoyo y comprensión. No dudes en establecer una relación de confianza con alguien que te resulte simpático. Los voluntarios tienen como objetivo acompañar a las personas ingresadas y siempre es interesante conocer a alguien nuevo y compartir experiencias… Prueba a entrar en contacto con ellos, suelen estar en la sala de juegos o puedes preguntar a un enfermero. Itinerario de Navegación del Paciente con Cáncer © 2009 | Política de privacidad | Política de publicidad | Aviso legal
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